
Cada año, entre el 14 y 19 de julio, la localidad de Paucartambo es escenario de una de las celebraciones más particulares de la región, la Virgen del Carmen. Cariñosamente llamada Mamacha Carmen, las fiestas en su honor mezclan música y comparsas de danzantes vestidos con llamativos trajes repletos de franjas de colores, pelucas, mascaras y bordados.
Los pequeños puestos de comida callejera, parrilladas de chanchos enteros y vendedores ambulantes de todo tipo de frutas y jugos otorgan a la ciudad un abanico de colores y esencias que se mezclan entre los asistentes, llegados desde todas las regiones de Perú.







Son numerosas las versiones acerca del origen de la Virgen del Carmen, todas ellas adornadas con diferentes y muy diversos detalles. La historia más popular cuenta que en la década de 1740 la Virgen iba a ser trasladada a Cusco para la celebración del Corpus Chirsti. Durante el trayecto guerreros amazónicos conocidos como “chunchos” incendiaron la capilla e hirieron el cuerpo de la Virgen con flechas. Arrojaron la imagen de la Virgen al río, pero fue recuperada por los pobladores del lugar de Madre de Dios, que devolvieron la Virgen a Paucartambo.
Es por ello que en la actualidad las comparsas amazónicas como los Qhapaq Chunchos o Chunchachas danzan alrededor de la Virgen durante su procesión, en señal de arrepentimiento y otorgando protección.









Con los Qhapac Negros representando a los antiguos esclavos afroperuanos, la Contradanza satirizando el baile de salón de tiempos coloniales o la Siclla burlándose de los abogados y magistrados del periodo de la Colonia, la Mamacha Carmen combina toda una serie de expresiones culturales de origen precolonial y cristiano de diversas regiones de Perú.
Los Saqras, diablos traviesos y tentadores, bailan también por las plazas y calles de Paucartambo. Personificados por animales como el gallo, perro, gato y chancho entre otros, mantienen un juego de poder con la Virgen, tentándola a ella y a los asistentes a la festividad.








Son las 3 de la tarde y la multitud aguarda expectante.
El sonido de la música, distante, se acerca poco a poco mientras el público contiene el aliento.
Mamacha Carmen se abre camino entre la multitud de Qhapaq Chunchos que bailan a su alrededor, acompañándola en una procesión que recorre las calles de toda la localidad.
El público tira pétalos a su paso, mientras los Saqras se arrastran y retuercen en lo alto de los tejados y balcones, apartando la mirada y cubriéndose el rostro, incapaces de mirar a la Virgen.
